Respuestas y fortaleza para el camino
Escritura: “Clama a mí y te responderé, y te revelaré cosas grandes e inaccesibles que tú no conoces.” —Jeremías 33:3
Devocional: Cuando necesitamos respuestas, nuestra primera reacción suele ser buscar en todas partes excepto en la presencia de Dios. Analizamos cada posibilidad, pedimos consejo a muchas personas y terminamos abrumados por preguntas que no podemos resolver. Sin embargo, Dios nos invita a clamar a Él.
En Su presencia, las distracciones pierden importancia y aquello que verdaderamente importa se vuelve claro. Algunas veces Dios responde la pregunta que estamos haciendo. En otras ocasiones, nos revela algo más profundo que no sabíamos que necesitábamos conocer. Su presencia nos da sabiduría, corrige nuestra perspectiva y nos prepara para lo que viene.
El pastor Kevin compartió que, cuando él y la pastora Veronica comenzaron a servir como pastores principales, la iglesia necesitaba urgentemente $75,000. En lugar de permitir que el temor lo controlara, decidió adorar, orar, prepararse para predicar y permanecer fiel a su asignación. Para el viernes, el ministerio recibió un cheque de $750,000. Dios les demostró que no tenían que abrirse camino con sus propias fuerzas; podían confiar en Él.
La respuesta de Dios no siempre llegará de la manera o en el momento que esperamos, pero Su presencia nos fortalece mientras esperamos. Él nos sostiene con Su mano derecha victoriosa y nos recuerda que todavía no hemos terminado de pelear la buena batalla de la fe.
Sé fiel con lo que Dios ha puesto en tus manos. Tienes Su Palabra, Sus promesas, Su presencia y la sangre de Jesús. No estás vacío ni abandonado. Aquel que te llamó te fortalecerá y te guiará fielmente hacia adelante.
Oración: Padre, traigo cada pregunta sin respuesta y cada necesidad abrumadora a Tu presencia. Silencia el temor y ayúdame a escuchar Tu voz con claridad. Fortaléceme para permanecer fiel mientras espero, confiando en que Tú eres mi fuente y mi proveedor. En el nombre de Jesús, amén.
Desafío Práctico: Escribe la pregunta más grande que tengas en este momento. Pasa tiempo adorando antes de preguntarle a Dios acerca de ella. Anota cualquier pasaje bíblico, dirección o palabra de ánimo que Él ponga en tu corazón.