Gozo y paz en Su presencia
Escritura: “Me mostrarás el camino de la vida, me concederás la alegría de tu presencia y el placer de vivir contigo para siempre.”—Salmo 16:11
Devocional: El mundo ofrece distracciones temporales, pero la presencia de Dios proporciona un gozo duradero. Este gozo no depende de circunstancias perfectas ni de la ausencia de dificultades. Proviene del Señor mismo. Cuando la ansiedad, el temor y el estrés intentan oprimir nuestro corazón, Su presencia nos recuerda que no estamos solos y que Él continúa teniendo el control.
El gozo del Señor se convierte en nuestra fuerza. Levanta nuestra mirada por encima de lo que vemos y afirma nuestro corazón en quien Dios es. No tenemos que producir este gozo mediante nuestras propias emociones. Lo recibimos cuando dirigimos nuestra atención hacia Jesús.
Su presencia también nos da paz. Jesús llamó a Su paz un regalo, uno que el mundo no puede dar. La paz de Dios no siempre elimina la tormenta que nos rodea, pero calma la tormenta que está dentro de nosotros. Guarda nuestro corazón cuando las conversaciones se vuelven tensas, las circunstancias parecen inciertas y el enemigo nos tienta a reaccionar con temor o enojo.
Debido a que la paz es un regalo, debemos decidir recibirla y protegerla. No tenemos que permitir que las palabras de otra persona, una noticia inesperada o una situación difícil nos roben lo que Jesús nos ha dado. Podemos detenernos, perdonar, orar y volver nuestro corazón hacia el Señor.
Hoy, el gozo y la paz están disponibles en Su presencia. No tienes que esperar hasta que todo cambie. Acércate a Jesús justo donde te encuentras. Su presencia puede transformar el ambiente dentro de ti antes de que cambie algo a tu alrededor.
Oración: Jesús, recibo el gozo y la paz que provienen de Tu presencia. Quita de mi corazón toda carga de temor, ansiedad y estrés. Enséñame a proteger la paz que me has dado y a permanecer gozoso aun cuando mis circunstancias sean difíciles. En Tu nombre, amén.
Desafío Práctico: Cuando hoy surja la tensión, haz una pausa antes de responder. Respira profundamente y declara: “Recibo el gozo y la paz de Jesús. Esta situación no me robará el regalo que Él me ha dado”.