Jesús es la puerta
Escritura: “Yo soy la puerta; los que entren a través de mí serán salvos. Entrarán y saldrán libremente y encontrarán buenos pastos.” —Juan 10:9
Devocional: Todo lo que nuestro corazón verdaderamente necesita se encuentra en la presencia de Dios; pero entramos en Su presencia por medio de Jesucristo. Jesús no dijo que Él era una de muchas puertas. Él declaró: “Yo soy la puerta”. Él es el camino de regreso al Padre, el Buen Pastor que nos llama por nuestro nombre y nos guía hacia una vida abundante.
No podemos ganar la entrada a la presencia de Dios mediante una buena conducta, actividades religiosas o nuestra propia justicia. Entramos porque Jesús entregó Su vida por nosotros. Su sangre nos limpia, Su sacrificio nos hace justos y Su resurrección nos da victoria sobre el pecado y la muerte.
Muchas personas pasan la vida persiguiendo aquello que creen que las satisfará: más dinero, mayor éxito, la aprobación de otros, paz, propósito o felicidad. Sin embargo, ninguna de esas cosas puede reemplazar a Aquel para quien fuimos creados. No necesitamos simplemente más cosas; necesitamos más de Jesús. Si lo tenemos a Él, poseemos la fuente de todo lo que necesitamos.
Por medio de Cristo, la puerta está abierta. No tenemos que permanecer afuera, separados de Dios o caminando sin dirección. Podemos acercarnos con confianza. Jesús nos guía a la presencia del Padre, donde encontramos perdón, pertenencia, provisión y vida.
Deja de buscar en otros lugares lo que solamente se encuentra en Él. Entra por la puerta. Sigue Su voz. La vida abundante que anhela tu alma comienza en la presencia de Jesús.
Oración: Padre, gracias por abrirme el camino para entrar en Tu presencia por medio de Jesús. Perdóname por buscar en otros lugares lo que solamente Tú puedes darme. Ayúdame a reconocer la voz del Buen Pastor, seguirlo fielmente y recibir la vida abundante que has preparado para mí. En el nombre de Jesús, amén.
Desafío Práctico: Pasa hoy diez minutos sin interrupciones con Jesús. Dale gracias por la cruz, entrégale toda distracción y pídele que acerque tu corazón más a Su presencia.