Edifica Tu Oración Sobre La Palabra
Escritura: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.”— 1 Juan 5:14–15
La confianza en la oración crece cuando sabemos que aquello que estamos pidiendo está de acuerdo con la voluntad de Dios. Pero ¿cómo podemos conocer Su voluntad? La descubrimos por medio de Su Palabra. La Palabra de Dios revela Su corazón, Su carácter, Sus propósitos y Sus promesas.
Tus oraciones no tienen que estar edificadas sobre opiniones humanas o sentimientos inciertos. Pueden estar firmemente ancladas en lo que Dios ya ha declarado. Cuando ores por sanidad, provisión, protección, salvación, sabiduría, paz o dirección, escudriña las Escrituras y descubre lo que Dios dice acerca de esa necesidad. Después presenta Sus promesas delante de Él con fe.
Segunda de Corintios 1:20 declara que todas las promesas de Dios en Cristo son “Sí” y “Amén”. Dios es fiel a Su Palabra. Él no hace promesas vacías ni olvida lo que ha declarado. El enemigo puede recordarte todo lo que podría salir mal, pero la fe le recuerda al enemigo lo que Dios ha dicho.
Es importante que la Palabra se vuelva personal dentro de ti. Existe una diferencia entre decir: “Mi pastor dijo” y declarar: “Jesús, Tú dijiste”. Lee las Escrituras, medita en ellas y decláralas hasta que queden establecidas en tu corazón. La fe viene por el oír la Palabra de Dios.
Cuando tu corazón está lleno de las Escrituras, tus oraciones se vuelven más fuertes y enfocadas. Ya no te limitas a describir el problema; ahora declaras la verdad de Dios sobre él. Su Palabra se convierte en el fundamento de tu petición y en el ancla que te mantiene firme mientras esperas.
Oración: Padre, gracias por darme Tu Palabra para que pueda conocer Tu voluntad. Guíame hacia las promesas que hablan directamente a las necesidades que estoy enfrentando. Planta profundamente esas Escrituras en mi corazón y fortalece mi fe mientras medito en ellas. Enséñame a orar conforme a Tu Palabra, confiando en que me escuchas y permaneces fiel a todo lo que has prometido. En el nombre de Jesús, amén.