Regocíjate Otra Vez
Escritura: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!.”- Filipenses 4:4
Pablo dirige nuestro corazón hacia el Señor como la fuente de nuestro gozo. Las circunstancias cambian, pero podemos volver una y otra vez a la bondad de Dios.
El Pastor Kevin nos animó a recordar las bendiciones en las que podemos regocijarnos continuamente: el amor de Dios, Su Palabra, nuestra salvación, Su fidelidad, el Espíritu Santo y la familia de creyentes que Él ha puesto a nuestro alrededor.
Estas verdades le dan a la gratitud un fundamento firme. Cuando un día parece abrumador, podemos recordar que Jesús ha abierto el camino para que conozcamos al Padre. Cuando no sabemos qué dirección tomar, podemos agradecerle a Dios porque Su Palabra sigue guiándonos. Cuando nos sentimos solos, podemos recordar Su promesa de permanecer con nosotros.
Regocijarnos se convierte en el hábito de volver nuestra atención a Él. Puede que necesitemos hacerlo muchas veces durante el día. Llega un momento frustrante y recordamos Su paciencia. Surge una preocupación y recordamos Su fidelidad. Nos invade el cansancio y recordamos que Su fortaleza está disponible.
Este hábito no requiere palabras elaboradas ni un ambiente perfecto. Un sencillo «Gracias, Jesús», dicho en voz baja, puede convertirse en una expresión sincera de fe en medio de la vida cotidiana.
A medida que crece la gratitud, nos hacemos más conscientes de la gracia que ya nos rodea. Nuestro corazón recibe fortaleza para seguir confiando, amando y sirviendo.
Hoy puedes recordar algo de la bondad de Dios. Comienza allí. Permite que la acción de gracias te lleve de nuevo al gozo de conocerlo.
Oración: Padre, enséñame a regocijarme en Ti a lo largo de mi día. Recuérdame Tu amor, Tu salvación y Tu fidelidad. Que la gratitud crezca en mi corazón y que Tu gozo fortalezca mi vida. En el nombre de Jesús, amén.