La Fe Inquebrantable Camina En Amor
Escritura: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” — Romanos 8:31
Una persona de fe es inquebrantable, no porque nunca enfrente dificultades, sino porque su confianza está anclada en un Dios que nunca cambia. Las noticias, las circunstancias preocupantes y las batallas inesperadas no pueden cambiar quién es Dios ni lo que Él ha prometido.
Aquello que estás enfrentando puede ser mayor que tus fuerzas naturales, pero no es mayor que tu Dios. Si necesitas un milagro, Él continúa siendo el Hacedor de milagros. Si necesitas sabiduría, Él la da abundantemente. Si necesitas sanidad, provisión o dirección, Su poder no ha disminuido. El mismo Jesús que realizó milagros sigue vivo hoy.
La fe no depende de los sentimientos. Quizás haya momentos en los que ores y no sientas nada fuera de lo común. Tal vez no veas evidencia inmediata de que algo haya cambiado. Sin embargo, puedes permanecer firme sobre la Palabra de Dios y confiar en Su poder. Caminamos por fe y no por vista.
No obstante, una fe fuerte siempre debe estar acompañada por el amor. Caminar en fe no significa volvernos ásperos, críticos o enojados con todos los que nos rodean. Las personas no son el enemigo. Una persona de fe perdona rápidamente, se niega a guardar rencor, sirve con sacrificio y permanece preparada para ministrar a los demás.
El amor es paciente y bondadoso. No es debilidad; es evidencia de que Cristo gobierna dentro de ti. La fe genuina no carga piedras para lanzarlas contra otros. Lleva el amor, la gracia y el poder restaurador de Jesús. Permanece inquebrantable en la verdad, pero permite que todo lo que hagas fluya del amor.
Oración: Señor, ancla mi corazón en Tu poder inmutable. Ayúdame a permanecer inquebrantable cuando las circunstancias intenten producir temor. Enséñame a caminar por fe y no por vista. Lléname de Tu amor para que pueda perdonar rápidamente, responder con bondad y representar fielmente a Jesús ante quienes me rodean. Amén.