Derrama tu amor

Escritura: “Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura.” — Marcos 14:8


Cuando leo acerca de la mujer que derramó un perfume costoso sobre Jesús, recuerdo que una entrega de todo corazón siempre nos costará algo. Ella llevó algo valioso a aquella casa, pero Jesús valía mucho más. Rompió el frasco y derramó libremente lo que tenía.

Otros cuestionaron su ofrenda. Calcularon su costo y la consideraron un desperdicio. Jesús la recibió como algo hermoso.

Quiero animarte a considerar cómo te acercas al Señor. Podemos enfocarnos tanto en lo que necesitamos que Él haga que pasamos por alto el privilegio de simplemente amarlo. Él recibe nuestras peticiones y merece nuestro afecto, gratitud y atención.

No necesitas una plataforma ni un título ministerial para ministrar a Jesús. Comienza donde estás. Abre tu corazón. Dile que Él es digno. Entrégale el tiempo que has estado reservando para ti y las preocupaciones que has estado cargando.

Tu ofrenda puede parecer común ante los demás: una canción suave en tu cocina, lágrimas durante la oración o unos momentos sin interrupciones con tu Biblia abierta. Cuando estas expresiones nacen de un corazón sincero, se convierten en hermosas ofrendas de amor.

Hoy te animo a pasar tiempo con Jesús sin apresurarte a presentar tus peticiones. Que tus primeras palabras expresen devoción. Recuerda Su misericordia. Dale gracias por la cruz. Dile por qué lo amas.

Mientras ministramos al Señor, el Espíritu Santo transforma nuestros corazones y nos prepara para llevar Su amor a los demás.

Oración: Señor Jesús, eres digno de toda mi devoción. Perdóname por pasar de largo las oportunidades de amarte. Espíritu Santo, aquieta mis pensamientos y ayúdame a ofrecer libremente mi tiempo, atención y afecto. Que mi vida sea una hermosa ofrenda que te honre. En el nombre de Jesús, amén.