"Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios." — Salmo 103:2
Devocional: Una de las tácticas favoritas del enemigo es hacer que los creyentes olviden. Quiere que olvidemos las oraciones que Dios respondió, las puertas que abrió, la sanidad que trajo y las victorias que nos concedió. Cuando olvidamos la fidelidad de Dios, el temor comienza a crecer.
Los israelitas presenciaron milagro tras milagro. Vieron las plagas en Egipto, cruzaron el Mar Rojo en seco y contemplaron cómo Dios derrotó a sus enemigos. Sin embargo, cuando enfrentaron un nuevo desafío, se enfocaron en los gigantes en lugar del Dios que ya había demostrado Su fidelidad.
¿Con cuánta frecuencia hacemos nosotros lo mismo? Nos enfrentamos a un nuevo obstáculo y de repente perdemos de vista todo lo que Dios ya ha hecho. Recordamos el problema, pero olvidamos al Proveedor. Vemos la montaña, pero olvidamos al Obrador de milagros.
La fe crece cuando recordamos. Cada testimonio de tu pasado se convierte en evidencia para tu futuro. El Dios que sanó antes puede sanar otra vez. El Dios que proveyó antes puede proveer otra vez. El Dios que libertó antes puede libertar otra vez.
Tu historia con Dios no fue diseñada para ser olvidada. Fue diseñada para fortalecer tu confianza en Su fidelidad. Cada testimonio es un recordatorio de que Él nunca te ha fallado y nunca lo hará.
El mismo Dios que te sostuvo ayer te está sosteniendo hoy.
Oración: Señor, perdóname por las veces que he olvidado Tu bondad. Ayúdame a recordar cada manera en que has sido fiel en mi vida. Fortalece mi fe mediante los testimonios de Tu provisión, sanidad y protección. Enséñame a confiar nuevamente en Ti hoy. En el nombre de Jesús, amén.
Desafío Práctico: Escribe tres maneras específicas en las que Dios ha respondido oraciones o ha obrado en tu vida. Dale gracias por cada una y vuelve a leer esa lista cada vez que el temor intente apoderarse de tu corazón.