Lleva Cautivo Todo Pensamiento
Escritura: “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas… llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.”— 2 Corintios 10:4–5
No todo pensamiento que entra en tu mente merece permiso para permanecer allí. Algunos pensamientos llegan para fortalecer tu fe, mientras que otros son dardos de fuego destinados a producir temor, vergüenza, amargura o derrota. No siempre puedes impedir que un pensamiento llegue, pero sí puedes decidir si será aceptado.
El enemigo frecuentemente construye fortalezas un pensamiento a la vez. Presenta repetidamente una mentira hasta que comienza a sentirse como si fuera verdad: “A nadie le importo”. “Mi familia nunca cambiará”. “Siempre estaré quebrantado”. Pero tus sentimientos no determinan la verdad; la Palabra de Dios sí.
Por medio de Cristo, tienes armas espirituales suficientemente poderosas para derribar toda fortaleza. Tienes el escudo de la fe, la autoridad del nombre de Jesús, el poder del Espíritu Santo y la Palabra viva de Dios. Cuando un pensamiento contradiga lo que Dios ha hablado, no tienes que entretenerlo, discutir con él ni rendirte ante él. Llévalo cautivo y reemplázalo con la verdad.
Cuando el enemigo diga que tu familia nunca será salva, declara que tú y tu casa servirán al Señor. Cuando diga que estás derrotado, recuerda que mayor es el que está en ti. Cuando diga que no sobrevivirás la batalla, declara que Dios está contigo y que hay más a tu favor que en tu contra.
No permitas que el enemigo escriba la historia de tu futuro. Permite que la Palabra de Dios sea la voz más fuerte en tu mente. Tú y Dios siempre son mayoría.
Oración: Padre, dame discernimiento para reconocer los pensamientos que no vienen de Ti. Por la autoridad de Jesús, derribo toda fortaleza y llevo cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Llena mi mente con Tus promesas y enséñame a responder a cada mentira con Tu Palabra. En el nombre de Jesús, amén.