"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." — 2 Corintios 5:17
Devocional: Toda persona lleva consigo una historia. Algunos capítulos están llenos de gozo y victoria, mientras que otros contienen dolor, arrepentimiento, decepción y heridas que parecen difíciles de olvidar. Muchos creyentes se encuentran atrapados por los fracasos de ayer o perseguidos por cosas que sucedieron hace mucho tiempo. Los recuerdos permanecen vivos y, en ocasiones, las emociones se sienten tan frescas como el día en que ocurrieron.
Pero Jesús no vino solamente para perdonar tus pecados; vino para libertar a los cautivos. A través de Su muerte y resurrección, quebrantó el poder de la culpa, la vergüenza, el temor y la condenación. El enemigo quiere que creas que tu peor capítulo te define. Jesús declara algo diferente. Él dice que, por medio de Él, todas las cosas pueden ser hechas nuevas.
El Señor toma nuestra historia y la transforma en Su historia: un testimonio de sanidad, libertad y redención. Lo que antes te mantenía cautivo ya no tiene autoridad sobre tu vida. Cristo llevó cautiva la cautividad y la clavó en la cruz. Las heridas de ayer no tienen la última palabra. La cruz sí la tiene.
Cuando te enfocas en ti mismo, puedes ver debilidades y errores. Pero cuando fijas tus ojos en Jesús, ves a un Salvador que es mayor que tus fracasos, más fuerte que tus luchas y capaz de restaurar lo que parecía perdido.
Tu historia no ha terminado porque Jesús todavía la está escribiendo.
Oración: Padre, gracias porque me has hecho una nueva creación en Cristo. Ayúdame a soltar el dolor, la vergüenza y los arrepentimientos del pasado. Enséñame a mantener mis ojos puestos en Jesús y a confiar en Su obra consumada. Lléname de libertad, sanidad y esperanza mientras continúas escribiendo mi historia. En el nombre de Jesús, amén.
Desafío Práctico: Identifica un área de tu pasado que todavía intenta definirte. Entrégasela a Jesús en oración y declara en voz alta: “Mi pasado está bajo la sangre de Jesús, y mi historia no ha terminado.”