"La muerte y la vida están en poder de la lengua." — Proverbios 18:21
Devocional: Los israelitas perdieron su oportunidad de avanzar porque permitieron que la queja reemplazara la fe. En lugar de exaltar a Dios, exaltaron sus problemas. En lugar de hablar las promesas de Dios, repitieron sus temores.
La queja puede parecer inofensiva, pero lentamente desvía nuestra atención de Dios. Cuanto más nos enfocamos en las dificultades, más grandes parecen. Con el tiempo, comenzamos a creer que nuestros problemas son mayores que el poder de Dios.
La fe habla de manera diferente. La fe reconoce el desafío, pero exalta a Dios por encima de él. La fe dice: “Esta situación es difícil, pero Dios es más grande.” La fe se niega a permitir que las circunstancias tengan la última palabra.
Nuestras palabras revelan dónde está puesta nuestra confianza. Cuando nuestro corazón está anclado en las promesas de Dios, nuestra manera de hablar comienza a reflejar confianza en Su fidelidad. Esto no significa ignorar la realidad. Significa creer que el poder de Dios es mayor que las limitaciones de la realidad.
No puedes alimentarte continuamente del temor y esperar que la fe florezca. Llena tu corazón con la Palabra de Dios y tu boca comenzará a hablar vida, esperanza y victoria.
Dios está llamando a Su pueblo a convertirse en personas que hablan con fe. Declara lo que Él dice. Ponte de acuerdo con Sus promesas. Confía en Su poder.
Puede que el gigante esté delante de ti, pero no permanecerá allí para siempre.
Oración: Padre, guarda mi boca y mi corazón. Ayúdame a resistir la queja y a escoger palabras llenas de fe. Enséñame a declarar Tus promesas sobre cada desafío que enfrento. Que mis palabras traigan vida, ánimo y esperanza. En el nombre de Jesús, amén.
Desafío Práctico: Durante este día, presta atención cada vez que estés a punto de quejarte. Reemplaza cada queja con una declaración de una promesa o de la fidelidad de Dios.