Creados para caminar con Dios
Escritura: “Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes.” —Santiago 4:8
Devocional: Fuiste creado para mucho más que simplemente sobrevivir, alcanzar metas o acumular posesiones. Fuiste creado para caminar con Dios.
En el principio, Dios preparó el huerto como un lugar donde la humanidad pudiera vivir en comunión con Él. Todo lo que Adán y Eva necesitaban estaba disponible en Su presencia. El pecado produjo separación, pero no pudo apagar el deseo de Dios de habitar con Su pueblo. Desde el huerto hasta el tabernáculo, desde el templo hasta Jesús, las Escrituras revelan a un Dios que continuamente abre un camino para estar cerca de nosotros.
Por medio del sacrificio de Jesús, el velo fue rasgado y la separación fue eliminada. Ahora la presencia de Dios no está limitada a una tienda o a un edificio. Si perteneces a Cristo, el Espíritu Santo vive dentro de ti. Tú eres Su templo y Su morada.
Esto significa que Su presencia está contigo cuando despiertas y cuando te acuestas. Él está presente en tus mejores días y también en los más difíciles. Está contigo en la iglesia, en tu hogar, en el trabajo y en cada momento cotidiano. Él ha prometido que nunca te dejará ni te abandonará.
Sin embargo, debemos aprender a reconocer Su presencia y responder a ella. Dios no se está escondiendo de ti. Cuando vuelves tu corazón hacia Él, lo buscas sinceramente y te acercas con fe, Él se revela.
No te conformes con conocer datos acerca de Dios mientras descuidas la comunión con Él. Camina con Él. Habla con Él. Escucha Su voz. Fuiste creado para vivir cada día consciente de Su presencia.
Oración: Espíritu Santo, gracias por vivir dentro de mí. Despierta mi corazón para reconocer Tu presencia a lo largo de mi día. Enséñame a caminar contigo, escuchar Tu voz y disfrutar de la comunión contigo. Que mi vida sea una morada donde Tu gloria sea revelada. En el nombre de Jesús, amén.
Desafío Práctico: Escoge hoy tres momentos cotidianos —como conducir, comer o trabajar— y reconoce intencionalmente la presencia de Dios. Habla con Él y haz una pausa para escuchar.